| Cartel en un consultorio médico
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En un consultorio médico había un cartel que decía: El resfrío se seca cuando el cuerpo no llora. El dolor de garganta obstruye cuando no es posible comunicar las aflicciones. El estómago arde cuando las broncas no consiguen salir. La diabetes invade cuando la soledad duele. El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta. El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan. El corazón desiste cuando el sentido de la vida parece terminar. La alergia aparece cuando el perfeccionismo se vuelve intolerable. Las uñas se quiebran cuando las defensas se ven amenazadas. El pecho se comprime cuando el orgullo esclaviza. El corazón se infarta cuando sobreviene la ingratitud. Las neurosis paralizan cuando "el niño interno" tiraniza. La fiebre quema cuando las defensas derriban las fronteras de la inmunidad.
La plantación es libre, la cosecha, obligatoria ...
Preste atención a lo que está plantando, porque eso mismo será lo que cosechará. Sea Feliz!!que nada cuesta... (O POR LO MENOS sea buena gente, PARA QUE LOS DEMAS SEAN FELICES)
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| Se Necesita...
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Se necesita solo de un minuto
para que te fijes en alguien,
una hora para que te guste,
un día para quererlo,
pero se necesita de toda una vida
para que lo puedas olvidar.
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| La princesa de fuego
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Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia.
Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez.
El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados.
Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado.
A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:
- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón.
Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.
El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada.
Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos.
Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro.
Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.
Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante.
Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros.
Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola presencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".
Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días.
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Consejos Útiles
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| El pavo real y la grulla
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Un pavo real convidó a una grulla a un festín suculento.
Durante el banquete se puso a discutir con los comensales acerca de cuál de los dos poseía mejores dones personales.
Abriendo el pavo real su cola, decía que aquel abanico de finísimas plumas no tenía en el mundo otra cosa que le igualara en perfección y hermosura.
- Ciertamente – respondió la grulla -, confieso que eres más hermoso que yo, pero si tus plumas son más vistosas que las mías, en cambio no te sirven para volar.
- Yo, con mis alas – prosiguió la grulla -. Puedo elevarme hasta las nubes, contemplando bajo mis pies todas las maravillas de la tierra.
Moraleja:
Nadie tenga en menos a su vecino, que Dios a cada uno da su cualidad.
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| Tremenda Lección
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Un hombre estaba sentado en el avión al lado de una tierna niña, miró a la niñita y le dijo:
- Charlemos... he oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado.
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| 50 frases geniales
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“Vale más hacer la cosa más insignificante del mundo, que estar media hora sin hacer nada.” Goethe.
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